En España, salvo en algunas comunidades autónomas con legislación propia, la herencia se divide en tres partes:
Por ejemplo, si alguien fallece dejando un patrimonio de 300.000 euros:
Si no se hace testamento, el tercio de libre disposición pierde su carácter «libre». En este caso, se suma a los tercios de legítima y mejora y se reparte entre los herederos forzosos según las reglas de la sucesión intestada (herencia sin testamento). Esto significa que el testador pierde la oportunidad de decidir sobre esta parte de su patrimonio.
El testador tiene plena libertad para decidir el destino de esta parte de su herencia. Algunas opciones comunes incluyen:
El testamento es el único documento que permite ejercer el control sobre el tercio de libre disposición. Sin un testamento, la ley no permite al testador destinar esta parte de la herencia según sus deseos personales. Por lo tanto, redactar un testamento no solo garantiza la tranquilidad de que tus bienes se distribuirán como prefieres, sino que también permite aprovechar al máximo esta herramienta legal.
El tercio de libre disposición es una herramienta legal clave para personalizar la distribución de tu herencia. Representa la oportunidad de decidir sobre una parte significativa de tu patrimonio, dejando un legado a personas u organizaciones que son importantes para ti.
Sin embargo, para aprovecharlo, es esencial hacer un testamento. Planificar tu herencia no solo evita conflictos familiares, sino que garantiza que tus deseos se cumplan incluso cuando ya no estés presente.
Si necesitas orientación sobre cómo gestionar tu herencia o redactar un testamento, no dudes en contactar con un abogado especializado en sucesiones.
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